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sábado, 15 de junio de 2019

martes, 11 de junio de 2019

Presentación Los anhelos de Safira


Presentará el libro Ángel Pérez Giménez, no os perdáis una ocasión tan estupenda para disfrutar juntos. El libro es una novela que trata de,
"Una mujer joven con espíritu independiente, se traslada del pueblo a la ciudad para realizar sus proyectos con libertad. Lucha, con todas las fuerzas, por alcanzar sus anhelos. Uno de ellos es descubrir a un hombre que responda a sus expectativas personales. Piensa que las parejas con las que se relaciona necesitan ayuda. Sin embargo, el esfuerzo realizado por salvar sus vidas se topa con diferentes obstáculos."




lunes, 3 de junio de 2019

Los anhelos de Safira


Todavía las hojas de esta novela están calentitas, recién salidas de imprenta, preparadas para ser devoradas por quienes le gusta leer. A vuestra disposición desde este mismo momento. Esperando la primera presentación y puesta en sociedad. Deseo que os guste.



domingo, 12 de mayo de 2019

Mejor no pensar

Mejor no pensar en los partidos. No hay partido que represente la mayoría de mis intereses y todos los partidos recogen algunos de ellos. Los partidos están a las órdenes de sus líderes, a sus intereses electorales, a su conveniencia personal. Mientras prometen al pueblo el oro, se dedican a calcular la probabilidad de conseguir sillones, puestos estratégicos con nómina que garanticen el saneamiento económico personal y a ser posible el de sus familiares y amigos.

El jefe del partido dice “A” y sus partidarios, como borregos dicen “A”. Cuando me refiero a partidarios incluyo a diputados, senadores, alcaldes, jueces, periodistas y militantes de su cuerda. Todos a una como los de Fuente Ovejuna.

Nos hemos dado una democracia y la estamos contaminando en lo esencial. Se supone que la democracia se basa en la libertad de los ciudadanos, sin embargo, se está sustituyendo por el sucedáneo de “lo políticamente correcto”. La salida más airosa ante la presión mediática uniforme es la autocensura. Nadie osa criticar, opinar, debatir, lo que no es políticamente correcto. Y, si se atreve, se le aplasta con todos los medios disponibles. El silencio en los medios de comunicación o la descalificación global. 

El debate sobre las ideas se ha sustituido por el arma de las descalificaciones. Las propuestas razonadas se tachan con una “x” y en su lugar se pone el “argumento” izquierda o derecha. Y, por si no ha quedado claro, aparece el sabio de turno, con su aportación lingüística que evidencia la contundencia de la afirmación diciendo: ultraizquierda o ultraderecha. Y zanjado el debate.

         Mejor no pensar en la relevancia que tiene el voto que depositamos en las urnas cuando tocan elecciones. Se te ponen los pelos de punta saber de antemano que lo van a utilizar no para mejorar la situación de las personas, sino para afianzar la intransigencia de sus actitudes partidistas y con ello, impedir la cordura que invita al diálogo real y a la búsqueda de consensos útiles para la mayoría de los ciudadanos.


miércoles, 10 de abril de 2019

Sociedad sin deberes, con personas buenas y malas


                “Hay más personas buenas que malas”. Me lo dijo Andrés, todo un señor de pueblo. Octogenario. Agricultor. Hombre sencillo, cabal. Toda su vida trabajando, para comer, alimentar a su familia, vivir con la dignidad del deber cumplido, una persona que se viste por los pies.

                Curiosamente a este hombre siempre le oído hablar de su trabajo, de sus faenas, sin quejarse, sin reclamar tantos derechos que, seguramente, le son ocultados. Él sólo atiende a sus deberes como persona, como ciudadano, como miembro de una comunidad a la que respeta y colabora con el bien común de todos sus miembros. Es su deber. Además piensa que la mayoría de las personas piensan como él. De ahí su afirmación: “Hay más personas buenas que malas”.

                Frente a esta visión de la vida, se encuentra en la actualidad una sociedad conformada por personas que enfocan su visión exclusivamente en los derechos y olvidan por completo sus deberes. Por lo visto y oído, parece que es fundamental el derecho a una vivienda digna, a un salario digno, a matricularse en la universidad gratuitamente hasta la jubilación, momento en que pasarán a cobrar una digna pensión. Se tiene derecho a todo, dignamente. Por supuesto.

                El deber de esforzarse en los estudios, el deber de colaborar en las tareas domésticas del domicilio familiar, el deber de trabajar en lo que haga falta, el deber de ahorrar para comprar el piso o el coche de sus sueños. El deber de cotizar, pagar los impuestos que le correspondan para mejorar las condiciones de la sociedad en que vive. Sabemos que los derechos siempre van en correspondencia con los deberes. Pero en su vocabulario no existe la palabra “deber”.


                No me gusta una sociedad que reclama derechos y olvida el ejercicio de los deberes. Hay gente que se dedica exclusivamente a reclamar sus derechos y a escaquearse de sus deberes, aunque sea por medio de las rendijas que no contempla la ley. La gente buena prioriza las buenas acciones. La gente mala dedica todos sus esfuerzos a beneficiarse del resultado de los deberes de los demás con la excusa de sus derechos. Y, personas así, “haberlas haylas”. Pese a todo, estoy de acuerdo con Andrés: “Hay más personas buenas que malas”.

lunes, 18 de marzo de 2019

¿Hablamos?


Soy Rafa.

Deseo compartir mis ideas y sentimientos. Fomentar actitudes positivas ante la apasionante suerte de vivir. Transmitir mi granito de arena, a través de este blog, en la creación de un pequeño espacio de serenidad y paz.

Muchas gracias por haber tenido la curiosidad de visitar alguna de mis entradas.

He tenido la fortuna de dedicar toda mi vida a la educación de adolescentes y jóvenes. Ellos me han contagiado las ganas de hacer las cosas con toda la ilusión del mundo. Espero seguir aprendiendo con tu ayuda.

Si quieres contactar conmigo, estaré encantado de hacerlo.

                e-mail: rfarolop@gmail.com

Lo mejor para toda tu existencia. 

jueves, 14 de marzo de 2019

Sociedad y redes sociales para embobados


       Soy seguidor y participante de las redes sociales desde hace algún tiempo. A bote pronto, quiero hacer balance de ello. Empiezo a estar harto de compartir y retwittear frases muy bonitas que se repiten, una y otra vez. Da la impresión de que lo importante es conseguir muchos “me gusta”, o +. La clave está en  que la lista de amigos, seguidores…, se acreciente al máximo. Como si ello fuera expresión de nuestra capacidad de mejorar la percepción social. O tal vez, detrás de un artilugio informático, se busque un poco de autoestima por parte de gente anónima.
        La pantalla mantiene embobada a la sociedad, dando vueltas a la rueda del ratón del ordenador o pasando mensajes de whatsapp, noticias, fotos, videos, con el móvil de última generación y con la máxima avidez para encontrar no sé qué.
         Se echan en falta ideas personales frente al “copia y pega”, opiniones e ideas propias. Los escritos que tienen cierto contenido suelen ser ignorados porque la mayoría de ellos supera las tres líneas y leer tanto texto cansa, lleva demasiado tiempo para el consumista clásico de las redes. 
  Hay que realizar muchos selfies. Especialmente de la figura hedonista de quien pulsa. Fotos y videos de paellas y huevos fritos con panceta a punto de ser devorados. Lugares de ensueño que den la impresión de que, donde está el móvil, allí se encuentra un ser, aparentemente feliz, al que hay que envidiar y que suplica unos cuantos “me gusta” con corazoncito incluido.
        Tal vez, la sociedad está utilizando las redes como el mejor medio de ser reconocido un poco, de ser alguien, aunque sea por personas desconocidas. O quizás, todavía no se hayan captado los objetivos más interesantes de la existencia de estos medios de comunicación. Seguro. Pero la dependencia de estas redes sociales ya cansa, agobia y absorbe  demasiado. Detrás de todo este tejido de comunicación existen excesivos “intereses” ideológicos, y especialmente económicos, seguro. Creo que es un buen sucedáneo para sustituir al pensamiento libre y cultivar una sociedad embobada con los medios.
         A pesar de ello, personalmente, no renunciaré a difundir lo que me parezca interesante, al menos, para que lo puedan contrastar algunas personas que intentan ir más allá de la trivialidad, en la que nos intentan atrapar estas “redes”.

martes, 12 de marzo de 2019

Vivir y sentir los libros con poesía


     Tinta y tiempo, palabras escritas con tinta y derramadas sobre un papel en blanco, son evidencias de las historias vividas en el corazón. 
     El tiempo es testigo silente de las emociones, del dolor y del amor. Los versos, besos. Los poemas denuncias encaradas o caricias del alma. La sensibilidad, la ternura, el viento o la mirada, un rumor de tanta felicidad hurgada. 
    Prosa poética y verso libre son los estilos que predominan en su contenido. Un total de 83 poemas. Atmósfera natural, Ventanas y miradas, Ser único, Urdir la paz y A las palabras son los cinco apartados en los que he intentado fragmentar una sola búsqueda de lo esencial.






      Quiero leer este libro


Deseo ver un vídeo de presentación del libro.


lunes, 11 de marzo de 2019

CÓMO VIVIR Y SENTIR LA EDUCACIÓN CON ALEGRÍA


Vivir y sentir la educación es clave en cualquier proceso educativo. El profesorado que es  capaz de transmitir serenidad, sonrisa y calma está facilitando el crecimiento personal de sus educandos. En las aulas se tiene que respirar un ambiente de armonía, frente a las tensiones y el exceso de estímulos que, ya de por sí, llevan los educandos. El profesorado tiene como misión crear el espacio educativo donde se pueda contemplar el horizonte y cuando el corazón está agitado y las emociones descontroladas, resulta muy complicado. Por estas razones, tiene tanta relevancia la estabilidad emocional en la personalidad de un docente.

Los profesores necesitan disfrutar de cada tarea y sentirla alineada con sus propios sueños. Compartirla con los alumnos a su cargo, describir sus esperanzas y sus logros. Contagiar de esperanza a quienes esperan lo mejor de esta vida. Y, sobre todo, a celebrar los pequeños éxitos de superación, de consecución de sus expectativas.

Expresar con serenidad los fracasos y apoyarse en ellos para volver a intentar sacar adelante el proyecto imaginado. Los profesores deberían enseñar a los alumnos a equivocarse frecuentemente, porque cuantas más veces caigan en la cuenta del error, mejores soluciones van a encontrar a los problemas que se encuentren en su camino.

Se necesita serenidad para conocer las limitaciones humanas y afrontar la vida como un regalo que sólo podemos disfrutar una sola vez. La serenidad está ligada a la alegría. Cuando se están viviendo situaciones de tensión, de competitividad, de violencia es imposible enseñar y, menos aún, educar. Cuanta más alegría se porta en el corazón, significa que se está más de acuerdo con nosotros mismos y ello es el mejor indicativo de la armonía personal. Yo creo que la sonrisa sincera expresa fantásticamente esa alegría interna.