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miércoles, 5 de agosto de 2020

5 claves frente al miedo

   Llevamos cinco meses desde que comenzó la pandemia de la Covid-19. Tres meses confinados por orden ministerial y el resto por cautela y libertad autovigilada. La mayoría de la gente tiene miedo. Sale de casa con precaución. Mascarilla en la boca, gel o alcohol en el bolsillo y hábitos de conducta propios de un trastorno obsesivo compulsivo.

    Los días van transcurriendo y no se ve un horizonte esclarecedor de la situación. Los brotes, los contagios, los ingresos en los hospitales van en aumento. El número de muertos ni se nombran (parece ser que al gobierno le molesta que la gente se muera, y, además, se difunda el alto número de fallecidos).

    Poco a poco la ciudadanía se va volviendo más miedosa. Este efecto es imparable. El miedo a lo desconocido es muy difícil de afrontar porque no se sabe qué hacer frente a él. Miedo a perder alguno de los seres queridos, la salud personal, la economía, las relaciones y la libertad.

         Frente a esta situación paralizante, ¿qué se puede hacer?

 

1.- Calma. No se puede cambiar lo que no depende de nosotros mismos. Para qué sufrir por lo imposible. El sufrimiento nos lleva a empeorar las cosas. Y en vez de ayudar a encontrar una salida, entorpece nuestras actuaciones. No se debe echar a correr hacia no se sabe dónde. Calma.

 

2.- Reflexión. Necesitamos pensar sobre la realidad que estamos viviendo. Analizar las posibles causas y consecuencias. Hacernos conscientes de los hechos, sintetizar las informaciones que creemos más relevantes para afrontar el problema. Sin obsesionarnos por la avalancha informativa y reiterativa con la que nos bombardean los medios de comunicación.

 

3.- Fijar hábitos básicos de actuación.  En el caso de la pandemia, utilización de la mascarilla, lavado de manos y distancia personal, porque parece ser que están contrastados por la evidencia. Pero tal vez se necesiten hábitos personales también en el aspecto económico o relacional. Pocos hábitos pero integrados en la cotidianidad de nuestra conducta con la mayor firmeza posible.

 

4.- Mantener la identidad personal. No dejar de ser uno mismo. Por mucho que las circunstancias se modifiquen a nuestro alrededor, nuestros principios y valores no deben cambiar. Sin ellos no se puede vivir con dignidad. Perderíamos la esencia y el sentido de nuestro ser. Un virus externo no es quien para arrebatarnos lo esencial de la naturaleza humana.

 

5.- Humildad. Con el respeto, precaución y las acciones preventivas adecuadas, abandonarse al destino. Esta clave puede parecer contradictoria con las anteriores, pero es necesaria para ser conscientes de que no podemos controlar absolutamente todo. Va intrínsecamente unida a la condición del ser humano. Ayuda a vivir con más intensidad los acontecimientos y exprime la vida en su justa medida.

miércoles, 24 de junio de 2020

Sentado

Hoy, para ti.
Ahora, para mí.
En este instante me pierdo en silencios.

Los deseos se condensan
en gotas de esperanza
cuando no se cumplen.

Tú vienes a rescatarme
de mis utopías
envueltas en papel celofán.

Yo me quedo sentado
en un pétalo de amapola.
Distraído.

sábado, 2 de mayo de 2020

¡Niños, al recreo!


¡NIÑOS, AL RECREO!

Día 1 de Mayo de 2020:
         a) 24.824 muertos, 281 fallecidos más que el día anterior.
         b) 215.216 contagiados, 1.175 más que el día anterior.
         c) 41.239 sanitarios contagiados, 1.235 más que el día anterior.
Estos datos son los que nos da el Gobierno porque no le queda más remedio. Es decir son datos oficiales. Todo el mundo sabe que son muchísimos más.
Actuaciones del Gobierno:
a)    No funerales, no luto. Arenga: “Estamos doblando la curva entre todos, a este enemigo lo vamos a vencer.”
b)    Mascarilla no es obligatoria. Distancia social recomendable, 2 metros. ¡Quédate en casa!
c)     Eres sanitario, ¡apáñatelas como puedas con los equipos de protección! ¡Sois héroes y los héroes es lo que tiene!
Siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que decía “tests, tests, tests” este gobierno dice que “total para qué”.

Día 2 de Mayo de 2020:

El gobierno decreta recreo para la población en diferentes fases. Fase 0, fase 1, fase 2 y fase 3. Se trata de seguir tal cual pero en el recreo. Con un pequeño detalle, si aumentan los contagios y las muertes la culpa es del pueblo, no del gobierno. ¡Os habéis enterado!

¡Gracias maestro, Sánchez! Como veo que es un inútil, me dan igual sus decretos. Me quedaré en casa para no contagiar y no ser contagiado. Me protegeré con las mascarillas que pueda. Me acercaré a quien me dé la gana con las debidas precauciones. Cuando pueda haré los tests necesarios y que me informen de mi situación, sin esperar a sus promesas mentirosas. Defenderé a las personas sanitarias que cuidan de la gente, con mi voto y con mi dinero. Me avergüenzo de tener un presidente ególatra y mentiroso exclusivamente preocupado por su imagen en TV. ¡Que le den!  

lunes, 27 de abril de 2020

IRRESPONSABILIDAD, ¿EL GOBIERNO O LOS PADRES?


         Ayer los niños han salido a la calle acompañados de sus papás. Una fiesta de la ciudadanía. Después de mes y medio encerrados en sus casas salieron con unas ganas tremendas de correr, saltar, hablar, gritar y disfrutar de la calle. Son niños. A algunos papás se les olvidó las mínimas normas elementales a respetar para no seguir transmitiendo el dichoso virus. Todo el mundo se les ha echado encima reprochándoles una irresponsabilidad impropia de los padres.
         Durante más de cuarenta días en Gobierno ha restringido la libertad a las familias con mayor severidad que en el resto de los países del mundo. Sin embargo estamos a la cabeza del número de muertos por millón. Se han tomado estas medidas tan drásticas es porque no han sido capaces de dotar a la población con medios de protección. Han sustituido la ineptitud de su gestión por la restricción de las libertades y los derechos ciudadanos. Han preferido la difusión propagandística para ocultar la realidad, ocultando las cifras reales de contagiados y muertos, en vez de informar con veracidad de la gravedad de la situación. Han elegido la amenaza y la sanción policial propias de un estado confiscatorio y dictatorial.
         Los padres con información y con medios siempre escogen lo mejor para sus hijos. Por mucho que “papá estado” muestre interés por los niños, nadie mejor que los padres van a velar por ellos. Lo que pasa es que, por ejemplo, como no hay mascarillas para todos no pueden obligar a la ciudadanía a su uso. Como no se han hecho test masivos, no se conoce la prevalencia del virus. No se sabe dónde se producen los principales focos de contagio, ni que pautas seguir para mitigar el problema. La inútil gestión del Gobierno la intenta disimular  echando la culpa a los padres y amenazando con volver al confinamiento.
         No confundamos, mientras han estado encerrados y calladitos con sus hijos son estupendos y, ahora, de buenas a primeras, pasan a ser irresponsables. ¡Un poquito de por favor!

domingo, 26 de abril de 2020

ARRESTO DOMICILIARIO


            Los ciudadanos estamos en arresto domiciliario. Nos ha condenado el gobierno, sin juicio previo, ni sentencia condenatoria. Se trata de una pena privativa de la libertad. Estamos arrestados no porque hayamos cometido un delito, sino porque lo podamos cometer.
            En los países donde la justicia no es independiente se limita la libertad de los ciudadanos con el arresto domiciliario. Así también se limita la libertad de expresión y no se pueden reclamar los derechos fundamentales. Son los regímenes totalitarios quienes abusan con este término “jurídico”.
            Pueden salir los niños, los niños no se manifiestan. Pueden salir los policías, guardias civiles y militares, estos no se manifiestan. Pueden salir los sanitarios, los trabajadores “esenciales”, los enfermos camino del hospital, los que tienen perro o niño menor de 14 años, los agricultores y la gente muy necesitada de lo que produce el huerto. Para toda esta gente, no es obligatorio llevar mascarillas o guantes, saber si son portadores de corona virus, porque no se han hecho una prueba eficaz que lo determine.
El resto de la ciudadanía no, que aunque se protejan de la misma manera son más peligrosos. Por eso están arrestados y están predispuestos a cometer un delito y les multarán. Están bajo arresto domiciliario, preventivo. Un ejemplo: dos policías pueden ir en el coche patrulla conductor y copiloto. Pero un camionero tiene que ir solo porque la distancia hasta su copiloto es inferior a dos metros. Un matrimonio no puede ir en su coche, tiene que ir una sola persona, pero si vas en taxi, el virus no tiene probabilidades de contagio. Ejemplos así hasta el infinito y más allá.
Y me pregunto, ¿eso de la desescalada no será una forma sutil de acostumbrarnos poco a poco al sometimiento del poder gubernamental? Eso de que ¿la información veraz es únicamente la que proviene del gobierno, no es un poco sospechoso? Ese interés por ocultar a los muertos ¿no es una forma de mentir sobre la gravedad del problema? Ese paternalismo gubernamental por no dejar a nadie atrás, ¿no será sino la propaganda de un estado comunista cuya finalidad es el empobrecimiento del pueblo y el enriquecimiento de sus líderes? El corona virus, ¿no es la ocasión perfecta para que el gobierno meta el miedo pueblo y así poder hacer lo que le dé la gana? Porque si no es así, no lo entiendo.
El hecho evidente es que sigue falleciendo muchísima gente, el gobierno miente con descaro y desparpajo. Y los ciudadanos condenados en arresto domiciliario.

sábado, 25 de abril de 2020

LOS PARTIDOS DE LA OPOSICIÓN SON UNOS “MINDUNGUIS”


LOS PARTIDOS DE LA OPOSICIÓN SON UNOS “MINDUNGUIS”
        
Partidos de la oposición, ¿dónde estáis? No se os ve por ningún sitio.
¿Creéis que basta con aplaudir desde los balcones y ya está? Para qué vale eso si los sanitarios siguen sin medios que les garanticen su protección. Les faltan EPIS, guantes, mascarillas, tests con garantías de calidad.
¿Dónde narices os habéis metido? No se os ve en los medios de comunicación denunciando las barbaridades que este Gobierno está haciendo. ¿Tenéis miedo a que la gente piense que no apoyáis a un gobierno en esta pandemia? Y con eso os justificáis. No vaya a ser que se pierdan votos por el camino. ¡No señor! La oposición está para controlar a este gobierno inútil, incompetente y me atrevería decir genocida. Hay que denunciar la carencia de tests, de mascarillas para los ciudadanos y poner manos a la obra para conseguirlos. Hay que denunciar la falsedad de las cifras de muertos. Hay que decirlo. Que la ciudadanía se entere.
Partidos de la oposición, sois unos mindunguis. Os habéis confinado en vuestras casas o chalets a la espera que pase la tormenta. ¡No señor!
Se está hundiendo la economía, el país se está yendo al traste, veis que se está disparando el número de empresas que jamás volverán a abrir y la cantidad de trabajadores que han perdido su puesto de trabajo. Y vosotros calladitos, jugando al monopoly con vuestros niños, cantando la canción de resistiré.
Los dos tercios de los fallecidos por coronavirus se están produciendo en las residencias de ancianos. El vicepandemias es el encargado de hacer algo con este tema, ¿lo habéis visto en alguna residencia, al pie del cañón? Pero es que a vosotros tampoco se os ve. Tened un poco de vergüenza y salir en los medios de comunicación. Dar la cara. El presidente y sus secuaces nos dan la turrada 9 horas al día en la tele y vosotros no salís ni un minuto. ¿Es que estáis satisfechos con lo que se está haciendo? Si es así decirlo para saber que sois cómplices de un Gobierno indecente, manipulador, sin escrúpulos y mentiroso.
Sois unos mindunguis, señores de los partidos de la oposición.


jueves, 23 de abril de 2020

23 Abril 2020 SAN JORGE. DÍA DEL LIBRO.




Hoy es un día extraordinario para soñar con los libros. He recopilado aquellos con los que he disfrutado muchísimo antes, durante y después de escribirlos. Felicito a todos los Jorges y a quienes hacéis de la lectura una pasión. ¡Ánimo y fuerza para salir de esta pandemia!    Un fuerte abrazo

miércoles, 15 de abril de 2020

¿Qué ley impide que yo salga de casa?


Si alguien me pudiera explicar –sin llevarme a la esquizofrenia- qué ley actual impide que yo salga de casa, se lo agradecería mucho.

-Puedo salir a pasear al perro, doy unas vueltas por donde al perro le apetezca y a casa. No pasa nada. Si voy solo, sin perro, por donde yo quiera, me pueden multar. Debe ser porque el perro se hace responsable de mis actuaciones.

-Puedo ir a trabajar a una empresa del metal que dista de mi casa más de 30 km. Trabajo durante 8 o más horas con otros compañeros de trabajo y vuelvo a casa. No pasa nada. Pero si voy labrar a mi huerto, allí no hay nadie, que dista 20 Km de mi domicilio habitual, me pueden multar. Si quiero coger una borraja me tengo que desplazar a un centro comercial o a la verdulería y en la calle, esperar en la fila a que me toque entrar.

-Puedo ir a la farmacia. Voy compro unas pastillas juanolas o una crema hidratante y a casa. No pasa nada. O comprar el pan. No pasa nada. Allí veo a la farmacéutica, o al panadero según sea el comercio y hablo con ellos.

-Puedo ir a visitar a mis padres ancianos, ver si necesitan algo. Hacerles la compra o limpiarles el baño. No pasa nada. Pero no puedo ver a mi hija, que vive en el otro extremo de la ciudad y aunque lleve una bolsa de plástico, no cuela.

-Puedo ir solo en mi coche y no puedo llevar un acompañante. Pero si cojo un taxi, no pasa nada. Parece ser que el taxista va fuera del habitáculo automovilístico y es totalmente inocuo. Porque el problema está en la finalidad de mi viaje. Que el virus es muy listo y lo sabe todo.

-Estoy geolocalizado con el móvil. El gobierno controla las redes a través de la Oficina de Coordinación Cibernética y el control de bulos a través de las agencias Maldita o Newtral. Todos los días da ruedas de prensa en la tele con los diferentes ministerios. Las preguntas las dirigen los medios de comunicación afines al gobierno. Culmina la actuación informativa con la comparecencia del Presidente en las noticias de fin de semana y da un mitin de más de una hora. En el Parlamento no se contesta a las preguntas de control al Gobierno. No pasa nada.

Parece razonable lo siguiente:
-Me gustaría que me hicieran un test para saber si estoy infectado, pero no hay manera de conseguirlo. Si eres asintomático tienes que ser ministro para ello.
-Llevo mascarilla (la mejor que he conseguido), guantes, y un bote de alcohol o desinfectante. Friego con legía manillas, tiradores, suelos, etc. Zapatos desinfectados, si he pisado fuera de mi casa.
-Guardo la distancia de seguridad de 2 metros.
-Y, por supuesto, evito salir de casa por encima de todo.

No tengo claro que este decreto de confinamiento pueda limitar mi libertad para salir de casa. A no ser que convenga a los poderes públicos usar el miedo y mi privación de libertad para lo que les dé la gana.



jueves, 9 de abril de 2020

Bécquer y la luna



            Noche estrellada. El silencio pasea de puntillas por el monte. La luna allá en lo alto. Claridad nocturna. Una caricia del viento llama la atención del poeta y gira su rostro para ver de dónde proviene el sonido. Permanece hierático, sentado, mirando las sombras derramadas en la Huecha.
Unos pasos, apenas perceptibles, remueven pequeños guijarros en el camino al cementerio. Zapatos de charol. Calcetines de puntillas, blancos también, como la clara luna y el vestido de comunión que la envolvía. El cabello sobre sus delicados hombros femeninos, ensortijado en bucles de oro y arcanos deseos. El sendero del castillo de Trasmoz se había borrado con el olor del tomillo y el aliento del Moncayo.
Gustavo, el poeta romántico, sentado. Con una mano sostiene el contador de las horas, de los días y de las eternas esperas sin nombre. En la otra, esas cartas inéditas que un día leerán tantos ojos ávidos de la belleza. La mirada reposada, en lontananza, fantaseando con el silencio monacal del monasterio de Veruela. Envuelto en su capa, amiga de inviernos y senderos, nota una presencia a sus espaldas. Una mano gélida toca su hombro y el escalofrío hace crujir los cimientos de la fortaleza. Vibraciones que llegaban al mismísimo nigromante que la construyó.
-No temas amigo. He bajado de la ardiente luz clara, para sentarme a tu lado, y soñar, en este espacio maldito para creyentes, en esta bruma esotérica de brujas y embrujos, de queimadas y locura, de placer y poesía.