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viernes, 30 de diciembre de 2016

¿Te quieres? Año nuevo, vida nueva

Llegamos al final del año 2016. De una u otra forma muchas personas estarán haciendo balance. Expectativas que se han cumplido, esperanzas rotas, planes truncados o terminados con éxito. Y, casi seguro que, para el próximo año 2017, se estarán pergeñando nuevos propósitos. Mientras se toman las uvas al compás de las doce campanadas, en un último esfuerzo de síntesis, se formula el principal deseo: salud.
Las diferencias fundamentales entre el último día de un año y el primero del siguiente, descartando la copiosidad de las comilonas, suelen ser poco significativas. La mayor parte de las veces es porque se piensa que los cambios se van a producir con magia y por arte de birlibirloque. Pero no suele ser así, ya que se siguen repitiendo las mismas pautas de conducta y, por tanto, se obtienen parecidos resultados.

                Si realmente quieres cambiar algo en tu vida te propongo 3 claves:

1.- Rechaza públicamente y de forma repetida aquel aspecto que no te gusta en tu vida.

2.-Manifiesta a tus seres más queridos el propósito que te has propuesto conseguir y la fecha en que lo habrás conseguido. Al mismo tiempo pídeles su ayuda.

3.- Evidencia los avances que realizas anotando los pequeños logros conseguidos y resalta los pasos que todavía te faltan.

                Solo al final del proceso, cuando evalúes los resultados sabrás con certeza si el cambio se ha producido. Pero con toda seguridad te habrás acercado a la meta que habías deseado, más de lo que te imaginas. 


                Tú, puedes conseguirlo si quieres, si te quieres.


lunes, 26 de diciembre de 2016

¿Profesores justos?

         Los profesores ejercemos en el aula muchas funciones, además de las propias de un educador. A veces nos ponemos el sombrero de policía y encontramos en los alumnos las conductas reprobables que merecen ser castigadas. Otras veces no ponemos la toga de abogados o de jueces. Interpretamos los hechos, decidimos qué está bien y qué está mal, emitimos el veredicto de culpabilidad o inocencia, cuantificamos los “delitos” y, no solo eso, sino que además somos los vigilantes de que se cumpla la pena...

         -Los alumnos nos reprochan que muchas veces no somos justos y con razón. Todos los días les estamos valorando. Unas veces en el terreno de la disciplina. Ya sea porque se han retrasado a la hora de la entrada, o en el momento de la entrega de un trabajo, o porque se han reído, justamente, cuando a nosotros no nos parece oportuno. Otras, en el ámbito de las relaciones. Valoramos su atención a las explicaciones, estén o no cansados nos tienen que soportar. Les ponemos numeritos por cada ejercicio que hacen, por cada examen, por cada evaluación. Optamos por calificar su actitud personal si ha sido buena, aceptable, negativa o pasiva. Si salen a la pizarra a resolver algún ejercicio, aunque no quieran, se les expone delante de sus compañeros a hablar de un tema, les interese o no. Simplemente tienen la obligación.

Están dentro de los muros del terreno escolar. Confinados, como en una cárcel, sujetos a las normas que ellos no han elegido. Obligados a aprender contenidos impuestos por el proyecto curricular. Materias diseñadas para responder a las pretensiones de la sociedad. Exigencias dentro de un marco competitivo. Hay que saltar por encima los obstáculos que se les va poniendo durante su recorrido escolar. Superar, curso a curso, un nivel cada vez mayor que el anterior. Hasta alcanzar la meta de pertenecer a la enseñanza superior. Ello quiere decir que se ajustan al sistema. Han cumplido con los méritos que le demanda la sociedad. Al alcanzar ese estadio superior se supone que se habrán cumplido las promesas de tan esperada recompensa final.

"De mi último libro, ¿Para qué fui a la escuela?"




miércoles, 21 de diciembre de 2016

Navidad


No. No quiero quedar bien enviándote una felicitación por estas fechas. Me parece injusto que solamente una vez al año se exprese a los demás un buen deseo. ¡Feliz Navidad! ¡Feliz año nuevo! Así que no te pienso enviar ningún christmas de navidad, ni una foto enternecedora acompañada por un aforismo, ni un video de animalitos con cuernos volando al ritmo de un villancico.  

Prefiero decirte que más de una vez al año me acuerdo de ti y sé que aunque no hablemos en muchos días, tú estás ahí y, aunque tú no lo sepas, algo has tenido que ver en mi vida.

Prefiero destacar la importancia de nuestra presencia en este mundo. Ser consciente de la vida que disfrutamos cada día y que no merece la pena dejar paso a la tentadora queja que aflora cuando no nos gustamos como somos.

Prefiero sonreír cuando nos encontremos que maldecir el olvido de quienes consideraba como amigos o amigas. Para mí no hay categoría mayor que la de ser persona y solo por ello merece la pena ser respetada en lo que piense, sienta o actúe. No soy quién para juzgar a nadie.

Prefiero dejar que fluya el deseo permanente de que te vaya bien siempre. Aunque yo no tenga conocimiento de ello. Un fuerte abrazo.





jueves, 1 de diciembre de 2016

Sol en diciembre

Silencioso tapiz, verde y blanco.
Extendido en la solana abierta.
Aplastado con la humedad vital
por ese rocío de la mañana.

La sierra vigilante, enhiesta,
allá, sentada, en su trono de gloria.
Los peñascos proyectan sus penumbras,
calientan sus caras duras y desnudas.

Ha llegado el sol de diciembre
Bendiciendo esos hálitos de vaho,
sorbos de niebla, espirados
en ligeros algodones etéreos.

Resplandor. Lumbre viva de invierno.
Sol. Sopor de estío,
en diciembre lucero, cristal en luz.

En el frío fulgor encendido.

Sol-diciembre-vida