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martes, 11 de agosto de 2020

¡Atención, atención la libertad está en peligro!

 

         Aunque vivamos en un país democrático como es España, no estamos a salvo de la pérdida de la libertad. Quienes ostentan el poder se preocupan de mantenerlo y, si es posible, para siempre. Da igual el color de la camiseta que lleven o la forma que tuvieron de acceder a su situación privilegiada de gobernar o influir sobre sus semejantes. Mandar sobre los demás, imponer la voluntad propia sobre otros, decidir lo que beneficia individualmente frente a la colectividad del bien común, es una tentación humana demasiado potente como para renunciar a ella cuando hay posibilidades de ejercerla. Se llama poder.

         No nos engañemos, la democracia es un ejercicio de poder. El voto mayoritario hace que una parte de la población imponga sus criterios sobre el resto de la sociedad. Tal vez sea la manera menos mala de establecer unas normas de convivencia para todos. Pero en el fondo, un sistema democrático es un sistema de distribución del poder. Cuanto más democrático sea, menos dependerá de una sola persona que aplique su voluntad al libre albedrío de sus apetencias ególatras.

         Por ello llamo la atención sobre la libertad. La libertad es muy frágil y siempre hay alguien dispuesto a suprimir aquella que es intrínseca del otro. El aserto de que mi libertad termina donde empieza la del otro no está delimitado con nitidez. Y el poderoso siempre traspasa los límites por sus santos bemoles. ¡Atención, atención la libertad está en peligro!

         Al buen entendedor con pocas palabras basta. ¿Quién ostenta el poder? ¿Cómo lo está ejerciendo? ¿Tú te ves más libre, más protegido? ¿Puedes ejercer tu libertad? Las conclusiones están al alcance de tu mano. Personalmente, me siento amenazado por lo políticamente correcto, amordazado con mascarilla, saturado de desinformación, indefenso ante la injusticia y engañado por los partidos políticos. Tengo la libertad alineada en dos raíles, uno la obediencia al poder establecido y, otro, la información de quien ostenta el poder. Y, esta vía no es la de la libertad.

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