martes, 26 de agosto de 2014

Díselo

Vivimos enfrascados en nuestras mismidades. Envueltos en una soledad que nos acompaña a todas las partes. Como si el mundo y quienes nos rodean fueran ajenos a nosotros.
Sin embargo, cuando alguien no está le echamos tanto en falta que  lamentamos  no haberle dicho lo importante que era para nuestra vida.
¿Por qué nos cuesta tanto bendecir, bien decir a los demás? La vida con sentido es aquella capaz de ver en los demás la prolongación de nuestro bien ser. Especialmente con los más cercanos, conviene acercarnos con sencillez y decirles: “Tú eres especial para mí”. “Te quiero”. “Eres un encanto”… Cada uno sabe qué frase es la adecuada para hacerle sentir que tú le importas y mucho.

            Te invito a que pienses en una persona con la que convives. Acércate a ella y exprésale con un gesto cariñoso qué es especial para ti. Si lo haces comprobarás como se genera en tu interior una gran alegría.


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