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lunes, 5 de octubre de 2020

Queridos televidentes

 

         Queridos televidentes y televidentas dejad siempre la tele encendida. Dejad que los anuncios de todas las marcas entren en vuestras casas. Marcas de coches que te suben al cielo y no te enteras por el gustirrinín de conducir. De colonias o aguas que huelen. Esas que se rocían los guaperas que se van al desierto a tirar una palada de arena hacia el viento y yo nunca he entendido para qué.  De papel higiénico bañado en oro que acaricia el canalillo a su paso dejando una fragancia inusitada y perfecta. De compresas o tampones que evitan situaciones de mal gusto y son divinas de la muerte. Pañales absorbentes de litros y litros de orines infantiles que se convierten en gel desechable. De melones, no de gente cabezuda, sino de esa fruta que, en el mejor de los casos, es dulce, refrescante y muy agradable. De móviles 8000 G, con pantalla de quinta dimensión, sumergibles en litronas y chocolate, capaces de resolver inextricables problemas que nadie se plantea.

         No apaguéis esa pantalla maravillosa que domina los cuartos de estar de la mayoría de las casas. Disfrutar con los concursos de las ruletas de la fortuna y comprobar a los genios que se lo saben todo. Sorprendeos con los secretos de los famosillos que han salido en las teles porque han engañado a sus parejas y han fingido como que eran unos desgraciados/as. Envidiar a los concursantes de gran hermano, de cocinillas prematuros o de voces privilegiadas que van a ser famosos y ganar una pasta en cuatro días. Elaborar concienzudamente vuestros criterios de opinión ante las argumentaciones que se ofrecen en las tertulias políticas y de actualidad. Observad a los insignes periodistas que cobran del partido al que defienden, cómo echan la porquería a su colega adversario. Centraos especialmente en las noticias de cualquier cadena. Allí recibiréis la información que le conviene al gobierno de turno. Constatar el martilleo de eslóganes, más o menos filosóficos, que pretenden uniformar a la población con un determinado pensamiento.

         Si apagáis la televisión podéis tener la desgracia de saliros del guion mediático y eso puede suponer un grave riesgo. ¿Mira que si os da por leer algún libro y vuestro conocimiento se abre a nuevas posibilidades? ¡Ojo que puede ser muy peligroso! ¡Ni se os ocurra! ¡Por favor!

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