miércoles, 17 de enero de 2018

4 Características del Síndrome del Orgasmo Permanente

         Se dice que el secreto de la eterna juventud reside en el sexo. Seguramente. Parece ser que cuando se alcanza el climax se liberan estrógenos que tienen relación con una proteína que mejora la característica de elasticidad de la piel y también liberan endorfinas que actúan como analgésico natural.
         A todo el mundo le gusta ser feliz a tope. Siempre. Unas personas aspiran a encontrarla de manera individual. Quizás la mayoría la buscan en compañía de su media naranja. Vivir en plenitud durante toda la vida. Dicho de otra manera: en orgasmo permanente. Para lo cual, la mayor parte de las parejas, basan sus relaciones en dos aspectos fundamentales: Uno, que haya química o feeling y dos, la voluntad de convivencia con la otra persona.
         Y, ¿qué sucede, cuando desaparece el feeling? Pues que pierde sentido el valor de la voluntad de convivencia. Por consiguiente, o se da un acomodo insufrible o la separación es irremediable.

Una posible explicación: La convivencia de pareja se basa en el principio del Orgasmo Permanente. Este Síndrome se suele dar en personas con las siguientes Características:

1.- Se aferran a la eterna juventud, independientemente de lo que ponga en el documento nacional de identidad. No soportan los defectos ajenos, como para caer en la cuenta de las carencias propias. Todo lo que no les proporcione felicidad inmediata, no merece la pena

2.-Del aburrimiento y la monotonía siempre es culpable la pareja. Nadie cuestiona ser él mismo, el origen o la causa de que la relación no se esté cuidando con delicadeza y entrega. Y así, cuando no se reconoce el problema, es imposible acercarse a la solución.

3.-Existe una resistencia generalizada a reconocer el envejecimiento propio de cualquier ser vivo. Cuando las arrugas se descubren en la pareja o en la misma persona, la tendencia es taparlas a base de lo que sea. Sin asumir que el proceso de la vida es así.

4.-El feeling es esa química positiva que se da entre dos. Y se rompe cuando un miembro de la pareja decide, de manera subjetiva, que no es positiva. Además tiene la ventaja de que el concepto feeling no es necesario razonarlo. Se produce o no se produce. Por tanto, si se concibe que no hay el disfrute esperado, a pleno rendimiento, pues no hay feeling.


Si, por casualidad, se dan dos o más de estas características convendría preguntarse, en profundidad, en que se fundamenta la voluntad de convivencia. Pero lo que está claro es que no es normal encontrar a gente en orgasmo permanente. Quizás la haya. 

domingo, 7 de enero de 2018

Ahora no es Navidad

            Ya han pasado los días de Navidad. Se acabaron las felicitaciones típicas, el juego del amigo invisible, los regalos del señor gordito con barba blanca y los que trajeron los reyes mágicos. Se terminaron las cenas y comidas copiosas con  los familiares. Se han recogido los adornos navideños, apagado las tiras luminosas de leds y envuelto las figuritas del belén. Todavía juegan los niños con los juguetes recién estrenados, mientras los papás se disponen a zambullirse en la rutina laboral y doméstica.

            Ha finalizado el tiempo socialmente aceptado de la felicitación, de la alegría, de la solidaridad. Ahora comienzan las rebajas de enero para compensar el despilfarro de las fiestas pasadas y pagadas. Sin la suerte de haber sido agraciado por la lotería y con la misma salud que se tenía antes de las fiestas, siempre y cuando no se haya abusado en exceso de las comilonas. Vuelta al trabajo, al cole, a la inercia rutinaria de cada día. 

            Sin embargo, estos días anodinos son los que más necesitan de alegría y de encanto. El regalo de cada minuto de existencia tiene la fuerza de toda una fiesta. Los miles de besos depositados en las mejillas de los seres amados, la sonrisa ofrecida como señal de acogida y de encuentro, la palabra amable, el silencio educado, el abrazo con ternura, la espera esperanzada, la confianza en las posibilidades ajenas, la caricia afable… estas cosas sí que son auténticos obsequios de la vida.

            Ahora también es tiempo del cariño, de los encuentros familiares, de las llamadas a los amigos, de las visitas deseadas. Ahora se disponen de muchos días para felicitar, para reconocer con gozo el crecimiento ajeno, para hacer reír, para jugar, para quedar a tomar un café, para escribir unas palabras a quienes queremos en la distancia. Ahora se pueden hacer visitas a quien está enfermo, a quienes sabemos que les afecta la soledad. Ahora se puede pasar un rato con las personas mayores que sólo desean a una persona que les haga sentirse importantes. Ahora, es precisamente cuando más se necesita la solidaridad. Ahora no es Navidad.