viernes, 30 de junio de 2017

Serenidad en el aula

"La serenidad, la sonrisa y la calma transmiten mucha paz en el espíritu de quien necesita mirar hacia adelante y crecer -como les pasa a los niños, adolescentes y jóvenes- porque ese es el gran deseo de sus vidas. En las aulas se tiene que respirar un ambiente de armonía, frente a las tensiones y el exceso de estimulación que ya de por sí llevan los educandos. El profesorado tiene como misión crear el espacio educativo donde se pueda contemplar el horizonte y cuando el corazón está agitado y las emociones descontroladas, resulta muy complicado. Por estas razones tiene tanta relevancia la estabilidad emocional en la personalidad de un docente.


Los profesores necesitamos disfrutar de cada tarea y sentirla alineada con nuestros sueños. Compartirla con los alumnos a nuestro cargo, describir sus esperanzas y sus logros. Contagiar de esperanza a quienes esperan lo mejor de esta vida. Y, sobre todo, a celebrar los pequeños éxitos de superación, de consecución de sus expectativas. Expresar con serenidad los fracasos y apoyarse en ellos para volver a intentar sacar adelante el proyecto imaginado. Los profesores deberíamos enseñar a los alumnos a equivocarse frecuentemente, porque cuantas más veces caigan en la cuenta del error, mejores soluciones van a encontrar a los problemas. Se necesita serenidad para conocer las limitaciones humanas y afrontar la vida como un regalo que sólo podemos disfrutar una sola vez. La serenidad está ligada a la alegría. Cuanta más alegría se porta en el corazón, significa que se está más de acuerdo con nosotros mismos y ello es el mejor indicativo de la armonía personal. Yo creo que la sonrisa sincera expresa fantásticamente esa alegría interna."
Libro Rafael Roldán

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