domingo, 23 de octubre de 2016

¿Se puede decir?

                La iglesia católica está agonizando. Muchos de los creyentes inseguros de su fe se sienten rechazados o excluidos de la iglesia. Las misas son para los religiosamente seguros. Y los curas, bajo la dirección de sus jerarcas eclesiásticos, se aferran a las normativas de la institución, con la única finalidad de mantenerse a lo largo del tiempo. Es casi imposible encontrar en los templos algún resto de ese dios cristiano.


                Me atrevería a decir que la mayoría de las personas están buscando sin cejar un camino que dé respuestas a sus interrogantes, a esos misterios indescifrables del ser humano. Estas personas están solas y rechazan de plano a quienes se ven superiores porque se creen que poseen la “única verdad” y al “dios verdadero”. 
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