domingo, 7 de junio de 2015

Sonríe. Siempre sonríe.

¿Quieres ganar sin hacer ningún tipo de inversión económica? Por el increíble precio de cero euros, como inversión anual, puedes conseguir una alta rentabilidad en tu negocio. No dudes en decidirte para implementar el proceso que te explico a continuación.
Sonríe. Si, así de sencillo, sonríe. Hazlo siempre, cualquier ocasión es estupenda para sonreír. En cualquier acontecimiento se puede ejercitar esta acción tan rentable. Se acerca un cliente a tu negocio, sonríe. Se aleja de él, también. Conoces a alguien por primera vez, muestra tu sonrisa. Tienes dificultad con tu vecino, primero sonríe y después habla de lo que creas oportuno. Quieres mostrar a otra persona que estás en descuerdo con ella y tienes otro criterio totalmente contrario, primero sonríe, después sonríe y mientras expones tu pensamiento sonríe.
La sonrisa es la puerta que se abre a todas las posibilidades. Las personas necesitamos un entorno amable que nos facilite el encuentro con nuestros semejantes. Cuando nos encontramos a gusto expresamos lo que sentimos, somos capaces de exponer nuestro pensamiento con confianza. Y todos sabemos que los negocios se generan en el ámbito de la confianza. Por ello nada mejor que la sonrisa para generar relaciones afables donde se puedan establecer cualquier tipo de colaboración.
Piensa un segundo en esta situación. Hay dos personas esperando a hablar contigo. Cuando te diriges a ellas una te mira con una sonrisa y la otra no, ¿a quién te diriges en primer lugar? Quien sonríe gana. Quien siempre muestra el rostro de enfado, suele perder.

La sonrisa es la actitud por excelencia en el acercamiento a los demás y sin ese acercamiento los negocios son inconcebibles. ¡Cuántos negocios se han perdido por depender de interlocutores con cara de mal humor!

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