lunes, 25 de agosto de 2014

Sin darme cuenta

Sin darme cuenta…

Mis manos mueven sus dedos, entre ellos se tocan y juegan.
Noto su contacto, la rugosidad de los surcos de la piel, el roce suave de las huellas.

Sin darme cuenta…

Mis piernas sostienen el peso de este cuerpo, quizás demasiado alimentado.
La consistencia de mis huesos resiste. El calzado acuna sendos pies dormidos donde posa mi figura.

Sin darme cuenta…

Mi cabeza altiva, ahí está, dominando el horizonte desde los hombros. Embotada por la historia de mi memoria. Repleta de energía sin consumir. Esperando quizás una señal de otro planeta.

Sin darme cuenta…

Estoy vivo, todavía… sin darme cuenta. 



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